Existen numerosas ranas, hasta 200 especies, que son venenosas y proceden del continente americano. Poseen colores muy llamativos y no suelen ser muy grandes. Su piel contiene elementos tóxicos por ello se recomienda no tocarlas. Los bosques y selvas tropicales son los hábitats en los que desarrollan su vida y su actividad la realizan durante las horas diurnas.
Son animales insectívoros y excelentes saltadores. La fecundación de la rana se produce fuera del agua, más tarde deposita los huevos que darán lugar al embrión y éste se convertirá en renacuajo. Pasadas unas tres semanas perderán la cola y las branquias para transformarse en una pequeña rana. Hasta transcurrir los cuatro años no son maduras sexualmente.
Los sonidos característicos de las ranas pueden llegar a oírse por un humano, según la especie, hasta más de cien metros. Asimismo pueden ser muy longevas, llegando hasta los quince años de vida.
La rana dardo dorada, por ejemplo, es una de las más venenosas. Tan sólo pesa unos 30 gramos pero su gran concentración de propiedades tóxicas puede acabar con la vida de hasta 10 humanos. Los indígenas ya utilizaban su veneno para la punta de sus flechas. Se cree que su potente veneno procede de su alimentación ya que se ha comprobado que las ranas en cautividad no producen tal efecto. Pueden encontrarse de color amarillo, verde y naranja.
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