Las hembras poseen un aparato bucal largo y adaptado para perforar y succionar la sangre. El de los machos, que se alimentan de néctar y agua, es rudimentario. Las hembras atacan principalmente a los animales de sangre caliente. Cuando muerden inyectan en la herida un poco de su fluido salivar, causando hinchazón e irritación. Muchas especies son transmisoras de enfermedades como la malaria, la fiebre amarilla, el dengue y la filariasis.
Los mosquitos hembras depositan sus huevos en el agua: unas especies lo hacen en agua corriente y otras en charcas de bosques, pantanos, ciénagas o estuarios. Las larvas son acuáticas y presentan, en el extremo del abdomen, un órgano, llamado sifón, que asoman hacia la superficie para tomar el oxígeno que necesitan para respirar. Tienen un aparato bucal masticador y se alimentan de partículas vegetales, detritos e incluso de pequeños animales. Los mosquitos sufren una metamorfosis completa y las larvas, que pueden vivir entre algunos días y varios meses, se transforman en la forma adulta, pasando por una breve fase de pupa. Los huevos y las larvas de los mosquitos constituyen el alimento de peces de pequeño tamaño.
Los mosquitos son más abundantes en las regiones templadas. Ciertas especies son responsables de la propagación de enfermedades; varias especies del género Anopheles transmiten los protozoos causantes de la malaria. Los mosquitos del género Anopheles se caracterizan por poseer unos órganos sensoriales o palpos en el aparato bucal que, tanto en las hembras como en los machos, tienen la misma longitud que la trompa de succión. Sus alas son manchadas, con unas zonas blancas y otras oscuras.
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